viernes, 4 de abril de 2014

El déficit




Un déficit es la falta de algún bien, ya sea dinero, comida o cualquier otra cosa. Puede referirse a lo siguiente:

Déficit presupuestario;
Déficit comercial;
Déficit alimenticio;
Déficit de atención con hiperactividad, un trastorno del comportamiento entre otros.


Para financiar o cubrir el déficit fiscal los gobiernos tradicionalmente acuden a tres tipos de medidas estratégicas:
v     Recorte en los gastos de funcionamiento e inversión.
v     Incremento en los ingresos, elevando las tarifas de los impuestos.
v     Venta de propiedades del Estado como sus bancos, hidroeléctricas, empresas de energía y telefonía. Este proceso se conoce como privatización, es decir, el traspaso de bienes de propiedad del Estado a los particulares.

El concepto de déficit fiscal, déficit presupuestario o déficit público describe la situación en la cual los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos no financieros, en un determinado período (normalmente un año).

Cuando se habla de déficit público se está haciendo referencia al déficit del conjunto de las administraciones públicas de un país, así por ejemplo si nos referimos al caso español; dentro del déficit público se encontraría una parte originada por el Estado, otra por las Comunidades Autónomas y otra por los Ayuntamientos, siendo el déficit público la suma de todas ellas.

Fraude fiscal o fraude al fisco es el fraude cometido contra la Hacienda pública, en forma de evasión de impuestos o de cualquier otra irregularidad que tenga como consecuencia un beneficio ilícito o no declarado, con consecuencias fiscales. Cuando supera una cierta cuantía, se considera delito fiscal, pudiéndose sancionar con penas privativas de libertad; mientras que los fraudes de menor cuantía se tramitan por vía administrativa, sancionándose con multas.

La economía sumergida o informal, de la que forman parte las actividades ilícitas por su propia naturaleza (tráfico de drogas, prostitución, tráfico de armas y todo tipo de delincuencia, especialmente la delincuencia organizada); tiene como consecuencia inevitable algún tipo de fraude fiscal, de modo que en muchas ocasiones es más fácil para los acusadores públicos (fiscalía) demostrar delito fiscal que delito ordinario en los procesos judiciales. El caso más conocido popularmente es el de Al Capone, líder de la mafia de Chicago en los años treinta, a quien, a pesar de ser notorio que era responsable de todo tipo de delitos graves (incluyendo asesinatos), no se pudieron probar otros delitos que los provenientes de fraude fiscal.

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